El factor de mayor importancia para la conducción no es la suspensión, sino los neumáticos. La aceleración, el frenado así como las fuerzas centrífugas en las curvas son transmitidos por los neumáticos, o más bien, por la pequeña, casi mínima superficie de contacto entre los neumáticos y la calzada.

¿Qué es la adherencia?

La adherencia de los neumáticos es el rozamiento entre dos superficies: el caucho y la calzada. Sin embargo, no es un valor constante, depende de la temperatura, de la presión y lo más importante, de la rugosidad del suelo. Lo que es interesante es que la máxima adherencia coincide con un suave deslizamiento transversal del neumático.

Esto sucede porque el caucho interactúa con el suelo de una manera particular, ya que la adherencia se ve influida por un fenómeno llamado adhesión. La adhesión sucede cuando las moléculas del caucho entran en contacto directo con el suelo. Cuando ambas estructuras rozan una contra otra con gran velocidad, las moléculas de caucho se deforman. Algunos de los enlaces se rompen y aparecen otros. Este proceso se repite de forma cíclica mientras roza una superficie contra otra. Dicha rotura y compresión de enlaces intermoleculares absorbe la energía llamada precisamente fuerza adhesiva. Esta fuerza alcanza el valor máximo cuando la diferencia de las velocidades se sitúa entre 0,03 y 0,06 metros por segundo.

Adherencia de neumáticos de calle

La tarea de los fabricantes de neumáticos de calle es mucho más difícil, ya que deben conciliar la alta adherencia, requerida por los usuarios, con el máximo recorrido posible. Además, el neumático debe caracterizarse por un buen comportamiento a la lluvia y extensa gama de temperaturas de trabajo. Para satisfacer a los clientes, Ingenieros elaboran durante años las mezclas y dibujos de la banda de rodadura siendo un compromiso entre las calidades arriba citadas. En práctica, no hay neumáticos perfectamente universales, es decir tales que funcionen bien en cualquier condición. Por lo tanto, los neumáticos deportivos, que funcionan a temperaturas un poco más altas que los universales, funcionarán mucho peor a 10°C, una temperatura a la cual los neumáticos universales todavía mantienen propiedades de rodadura satisfactorias. Numerosos llamamientos de fabricantes al uso de neumáticos de invierno no carecen de fundamento. Es simplemente imposible elaborar un neumático que pueda funcionar en tan extensa gama de temperaturas de trabajo (entre –20°C y +60°C). La temperatura límite de trabajo correcto para un neumático de verano es aproximadamente 7°C, por debajo de los cuales el neumático pierde rápidamente sus propiedades de adhesión con el suelo.

 

Fuente: https://www.oponeo.es/articulo/el-papel-de-los-neumaticos-en-la-adherencia-del-vehiculo