La válvula de neumático es un elemento al que raramente prestamos atención. Sin embargo, es extraordinariamente importante para mantener la presión adecuada en el neumático. Influye tanto en la economía de conducción como en la comodidad y seguridad del viaje.

Durante la circulación del vehículo actúan diferentes fuerzas sobre nuestros neumáticos. Las aceleraciones, los frenados o las maniobras bruscas hacen que la goma se deforme regularmente, volviendo poco después a su estado original. Una válvula dañada puede suponer bastantes problemas.

La válvula está sometida a grandes presiones, llegando momentáneamente a doblarse incluso 30º. La reiteración de este fenómeno puede dañar su estructura, exponiendo a nuestro neumático a una pérdida de estanqueidad (capacidad de retener el aire), por lo que un daño de la válvula influye realmente sobre nuestra seguridad. Como dato, una válvula mínimamente deformada puede perder de 0,2 a 0,7 bar a la semana.

Un nivel de presión demasiado bajo en el neumático puede ser la causa de muchos problemas, como: alarga considerablemente la distancia de frenado (¡en una superficie mojada hasta un 20%!); supone un riesgo de pérdida de control del vehículo; genera daños a la integridad de distintos elementos del vehículo. Por ejemplo, un estado de presión insuficiente también influye en el de desgaste más rápido de los neumáticos, de los sistemas de suspensión y de frenos.

¿Con qué frecuencia debemos sustituir la válvula del neumático?

El mejor momento para sustituir la válvula del neumático es precisamente cuando se sustituyen los mismos neumáticos. En ese caso la válvula representa un bajo costo tanto en la válvula en si como en el tiempo para sustituirlos.

Recuerde el control regular de las válvulas de neumáticos. Incluso unas válvulas recién sustituidas pueden sufrir daños debido a grandes cargas.

Fuente: https://www.oponeo.es/articulo/valvulas-de-neumaticos-recuerda-reemplazarlas-regularmente